viernes, 13 de junio de 2014
Los debates públicos de Miguel Ángel Pito
Los debates públicos de Miguel
Ángel Pito
Por Juan Varela. Junio 2014
Damas y
caballeros, muy buenas noches. Bienvenidos a otro debate público sobre la
condición humana. Mi nombre es Miguel Ángel Pito y en esta ocasión hablaremos
de un tema fundamental y trascendental para la vida ser humano: El amor.
¿Qué es
el amor? ¿Qué entendemos por amor? ¿El amor está o es una construcción
sociocultural? Para eso contaremos esta noche con la presencia de dos expertos
en la materia que debatirán, siempre en buenos términos y a la altura de las
circunstancias y ustedes desde sus casas sacaran sus propias conclusiones. Por
favor, demos un fuerte aplauso al corazón, Doctor Carlos Salvador Bilardo y al
cerebro, el señor César Luís Menotti.
Bilardo y
Menotti: Buenos Noches
Pito: Mi
primera pregunta es bastante fácil ¿Qué es para ustedes el amor?
Bilardo:
Bueno Miguel Ángel, en principio gracias por invitarme. Lo primero que podría
decir es que el amor no es una definición que podamos dar con palabras, si no
más bien es algo que sucede.
Pito: No
hay una definición
Bilardo:
No con palabras
Pito:
¿Usted piensa lo mismo señor Menotti?
Menotti:
Para nada Miguel Ángel. El amor es solamente un
concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas
formas según las diferentes ideologías y puntos de vista. Se puede interpretar
como un especie de sentimiento relacionado al apago o la dependencia hacia la
otra persona.
Pito: Es un sentimiento
Bilardo: Un sentimiento que no
tiene explicación
Menotti: Tiene explicación, la
acabo de dar…
Bilardo: A ver, técnicamente
existe una definición porque la tiene que tener, pero el amor está en todos
lados
Menotti: No está en ningún lado
doctor Bilardo, lo que está en todos lados es el aire y también tiene una
definición, agarre un diccionario
Bilardo: Me refiero a que no se
puede encasillar al amor según la cultura, el amor simplemente está y sucede
Menotti: Lo que el doctor Bilardo
quiere decir es que cuando dos seres humanos tienen una atracción física y
coinciden en uno o más aspectos acerca de una forma de vida pueden llegar a
tener una compatibilidad
Bilardo: Sienten amor señor
Menotti, no compatibilidad
Menotti: No engañemos a la gente
con los cuentitos infantiles de la flecha de Cupido o las mariposas en el estómago.
Esas cosas son banalidades que confunden. Si usted siente un cosquilleo en el
estómago debe tener una gastritis.
Pito: ¿En qué sentido confunden?
Menotti: No existe la media
naranja, no existe ese alguien que nos complete. Eso surgió de la propia
inconformidad y vacío existencial del ser humano, de creer que hay alguien en
este mundo capaz de llenar esos espacios que no podemos hacerlo por nosotros
mismos. El amor hacia el otro es poner nuestro propio amor por fuera
Bilardo: No estoy de acuerdo
Pito: Expláyese Doctor Bilardo
Bilardo: El ser humano nació de la
cruza de otros seres humanos, es imposible pretender que el ser humano sea individualista.
El amor es una condición natural
Menotti: Estamos hablando de amor,
no se concepción y a lo que voy es que desde niños nos han engañado diciéndonos
que el amor hacia la otra persona era lo más importante y lo único que hemos
logrado como sociedad es no creer en el otro. Celos, engaños, mentiras,
infidelidades, frustración, traición, dolor.
Bilardo: El amor muchas veces trae
consigo el desamor. Cuando hay mucho amor se disfruta y se vive al máximo por
eso. Pero cuando ya no hay más el precio puede ser demasiado caro
Menotti: El amor es dependencia
hacia la otra persona y tapa falencias propias
Bilardo: También es libertad señor
Menotti, cuando ama usted es libre
Menotti: Cuando uno ama es libre,
es cierto, hasta que la otra persona lo quiere a su imagen y semejanza,
entonces por poner un ejemplo, el hombre cambia ir a jugar al fútbol con sus
amigos para quedarse en casa a escuchar el sin fin de pavadas que le pasó en el
trabajo a su amada ¿Eso es libertad Doctor Bilardo?
Bilardo: A pesar de que lo planteé
en esos términos catastróficos y mal intencionados yo creo que si
Menotti: Pongamos otro ejemplo
pero a la inversa. Cuando un hombre cela permanentemente a la mujer porque se
viste de tal forma o habla con tal persona y ella no tiene otro remedio que
cambiar hábitos tan comunes y ordinarios como hablar con compañeros de trabajo
solamente para que su amado no se sienta amenazado en su amor ¿Eso es libertad?
Bilardo: Hay otros casos de
comprensión y entendimiento. De construcción del vínculo
Pito: ¿Podríamos entender entonces
al amor como una construcción donde hay cosas que hay que ceder por el bien de
ambos?
Menotti: Pienso que es una
construcción. Pero para que el amor entre dos personas sea un verdadero acto
libertario debería dejar ser a la otra persona
Bilardo: El engañar o el celar no
son cosas propias del amor, si no del miedo que nos da perderlo. Es una
consecuencia del miedo a amar.
Menotti: También hay que entender
que el ser humano es un animal de costumbre y que en algunas sociedades está
bien vista la bigamia por ejemplo. El amor para toda la vida es una
construcción social nuestra que con el tiempo se ha modificado a través del
divorcio, las segundas nupcias, etc.
Pito: Buen punto de partida ¿Se
puede amar a una misma persona toda la vida?
Bilardo: Si claro
Menotti: Para nada, lo que es
quizás para toda la vida es una dependencia hacia la otra persona que no tiene
nada que ver con el amor. Cuando una pareja lleva una determinada cantidad de
años juntas, el amor, la pasión y todas esas cosas que defiende el doctor
Bilardo se van transformando en rutina y acostumbramiento a la otra persona y
así escaparle quizás al miedo de sentirse solos.
Bilardo: El amor siempre está,
quizás no de la misma manera que el primer día, porque el ser humano cambia,
pero si están juntos tengan uno, cinco o cuarenta años como pareja es porque el
amor sigue intacto, si no, ya se hubieran separado.
Menotti: Y Papá Noel entra por la
chimenea con todos los regalos para todos los niños del mundo
Bilardo: No tenes corazón
Menotti: Y vos no tenes cabeza
Pito: Por favor señores, sin
agresiones
Menotti: El ser humano toma al
amor hacia la otra persona como una pertenencia. Como un objeto para dejar
contento a su propio ego y frustración. El amor desde la concepción propia de
la vida siempre fue machista y sexista
Bilardo: El amor es la misma
eternidad. Cuando uno se cruza con esa persona que te hace dar vuelta todo, cuando
sentís lo que único que genera esa persona en vos son cosas buenas y que tu
cuerpo, tu cabeza, tu corazón y alma están siempre pensando, queriendo y
deseando a esa persona simplemente eso es amor.
Menotti: Me haces emocionar. Por
las dudas andá a ver a un médico porque podes tener un principio de infarto
Bilardo: O un Acv…
Pito: Evidentemente hoy no nos
vamos a poner de acuerdo sobre lo que es el amor y lo que genera. Me quedo con
que es una construcción y algo que sucede. El amor es tan racional como
irracional que nos confunde y también es
tan libertario como dependiente.
Recuerdo que una vez un profesor
en la universidad me dijo que al amor no se le tiene que cuestionar y otro me
dijo que el verdadero amor es aquel que nos compromete y nos hace pensar sobre
quienes somos.
Con esta pequeña reflexión me
despido del corazón,
el doctor Carlos Salvador Bilardo y del cerebro, el señor César Luís Menotti. Y
será hasta la próxima para seguir pensando y reflexionando. Mi nombre es Miguel
Ángel Pito y esto fue otro debate público. Muchísimas gracias.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Las tetas más bonitas del mundo (No todo lo esencial es invisible a los ojos)
Por Juan Varela
Varelópolis + Zuviría
Noviembre - Diciembre 2013
Correctores: Leandro Tirel y
Santiago Varela
En este momento podría ponerme a pensar que cosas me
enamoraron de ella. Podría ponerme meloso y describir de una manera poética su
elegante andar, su cautivante boca, siempre roja e incondicional, o sus ojos de
mar profundo cuando me miran, pero no. Yo prefiero afirmar que lo más me
enamoró fueron y serán sus dos hermosos y grandes encantos: las tetas más
bonitas del mundo.
Según su propio relato, ellas llegaron de una manera
inesperada. Un regalo adelantado de navidad, después de tres días en cama por
una angina, una mañana cualquiera de primavera se levantó y allí estaban. Gigantes,
exorbitantes, llenas de vida, dispuestas a llevarse el mundo por delante y sin
pedir permiso. Como si la propia naturaleza le hubiese encomendado una misión
trascendental: Llevar con altura y elegancia aquel par de tetas.
Desde entonces nada volvió a ser igual. Los chicos la
empezaron a ver diferente, sus amigas le empezaron a tener envidia y los
negocios de lencería la empezaron a rebotar con la excusa de no tener el talle
adecuado de corpiño.
Aquel sueño, de la chica modesta con grandes pechos, se
había transformado en la pesadilla de la chica retraída y avergonzada de lo que
la propia naturaleza le había otorgado. Aquellos pechos eran un caldo de
cultivo que amenazaba con destruir su pequeño mundo de fantasía y eso sin dudas
era una lástima.
Era una lástima porque en aquel entonces, ella no sabía que
millones de chicas querían tener lo que ella odiaba y pretendía esconder. No
sabía que miles de chicas de todas las edades se someten año a año a cirugías
para tener más busto y aun así, aunque pudieran llegar a tener el tamaño
deseado no era lo mismo. No eran turgentes, eran rocas. No eran naturales, eran
artificiales. No eran pechos tiernos y llenos de vida. Eran siliconas feas y
encapsuladas. Si, era una verdadera lástima.
Podría decir que amaba cuando la veía recogerse el pelo, porque
con los brazos arriba tenía la mejor vista para el mejor espectáculo de ballet
que el hombre haya conocido. Aquellas ubres se balanceaban con un baile sensual
e hipnótico. Yo estaba ahí y era tal mi fascinación, mi felicidad por observar
cada detalle, cada movimiento, que hasta creía que me saludaban, que me decían
a su manera: “Sacanos de acá…Queremos ser libres”. Y como las entendía ¿Pero acaso su cruel reina las tenía
sometidas a las dos como esclavas de su propia infelicidad? ¿Por ver el árbol y
no ver el bosque? Quizás por no permitirse ser libre y dejarlas libres.
Nadie, ni el Arjona más inspirado, ni el peor de los Sabinas;
podrían describir en mil canciones el verdadero valor de aquellas tetas, las más
bonitas del mundo. Ni siquiera yo me he osado a poner en palabras lo que ellas
me regalaban. Sin pedirme nada a cambio, solamente mi lealtad incondicional.
Hasta que un buen día y luego de mucho esfuerzo y correcta
dedicación pude conquistar a la dueña de semejantes atributos. Ella se quedó
con mi corazón y yo con su mejor seducción. No me arrepiento si les digo que
fue el mejor trato que pude haber hecho en toda mi vida.
Fue así como nos conocimos, como nos entendimos y como nos
enamoramos desde un primer momento, hasta que la noche más brillante de todas,
por fin, las pude conocer en su mayor esplendor, en vivo y en directo y en alta
definición.
No les miento si les digo que fue como estar en el cielo, no
les miento si les digo que fue el mejor regalo a mi esfuerzo más sincero. No
les digo lo que fue, porque no encontraría palabras perfectas para definir lo
perfecto.
Desde entonces nunca me alejé, nunca me desligué de ellas ni
de su dueña. Jamás volví a ver otras. Así mi amor por ella empezó a crecer y
ella a sentirse más liberada y amigada con sus pechos. Ya no era la chica
retraída que conocí, era sin dudas otra persona.
Con el tiempo las empezó a escotar más en público y ellas
empezaron a sentirse más cómodas y liberadas. Aunque varios transeúntes osaban
con ponerle sus indiscretas miradas encima y decirle las palabras más horribles
en forma de piropos, pero hasta Dios sabía que ellas me querían a mí, por
constancia, por esfuerzo, por dedicación… por amor. Entonces mi sonrisa era
cada vez más y más amplia. Sabía que todos querían tener, lo que yo tenía.
En este momento podría ponerme nostálgico y recordar, como
ese tango en el que todo tiempo pasado fue mejor. Seguro. O bien podría
afirmar, sin titubear que aquellos dos sueños eran míos y de nadie más ¿De
nadie más?
Y aquí estoy, mirando con ojos llorosos como mi chica le
entrega con placer y mucho amor sus grandes pechos a otro. Nunca creí que
llegaría este día, pero hoy la vida me enseñó, como dice la canción, que nada
es para siempre y ese nada y ese para siempre se inmortalizó en una pequeña
criatura que a partir de ahora llamaré: hijo.
Ahora aquellas tetas son el alimento y el deseo de alguien
más. Y bien ganado se lo tiene. Él no lo sabe ahora, pero seguramente crecerá
sano y fuerte y nunca le faltará de donde poder agarrarse.
Hoy su madre le regaló a nuestro hijo lo que más amaba de
ella y nunca estuve más de acuerdo en toda mi vida. Lo decían sus ojos brillos
como los míos y sus hermosos pechos lo afirmaban.
Quizás algún día, cuando sea más grande, le cuente la más
maravillosa historia de las tetas más bonitas del mundo.
Fin.
viernes, 27 de diciembre de 2013
Lucero de invierno
Lucero de invierno
Por Juan Varela
Pizzería Kentucky – Varelópolis.
Agosto/Septiembre/Diciembre 2013
Corrector: Leandro Tirel
El invierno habitó la ciudad de Buenos Aires y las
incontables historias de adoquines y esquinas, que fueron un lugar para soñar,
tuvieron su refugio en el techo y en el cálido abrazo de un desconocido.
La casa tan fría y los recuerdos de sillón tan tibios, me
hicieron sentir que aquello que preferí olvidar en algún momento se vuelva
carne viva entre ladrillos y cemento.
Aun que todavía no me he acostumbrado a estar conmigo misma
y a mi temor a sentirme sola.
No existen ojos en este mundo capaces de hacerme sentir tan
real como aquellos que alguna vez me vieron. Con amor, con furia, con desprecio
y serenidad. Aquellos eran mi estado de bienestar y mi lugar en el mundo.
En cambio, éstos que observo en este injusto invierno, no
son suficiente remedio para tanto adiós. Son un caleidoscopio por donde mirar,
pero no un sitio para tocar.
El frío no es tan crudo como la desesperanza, como sentir
que todo cambia aunque yo no quiera cambiar, y el deseo, como algo perdido,
como un valor permutado en la mesa de cualquier bar.
No se como decírselo. No encuentro el valor para tal
desafío. Él me mira sin esperar nada a cambio. Parece, a la distancia, tan
tranquilo, como para no saber lo que le tengo que decir.
Me da besos, me toca y me abraza, como si tuviera algo más
que frío, como si quisiera ablandarme y que le diga la verdad, lo que realmente
siento.
No puedo. Ojalá todo fuera distinto, pero no puedo. No puedo
ni subir la mirada, pero él lo hace. A pesar de que faltan años luz para el primer
rayo de sol de la primavera, él no para de observarme.
Me mira, me analiza y yo me pongo más y más nerviosa ¿Será
que no tiene nada que perder? ¿Será que el invierno pueda ser su lugar?
¡Mentira! Todo lo que le pueda ofrecer serán hoy y siempre mentiras, porque yo
lo extraño a él, no a él… Mejor dicho, lo extraño al otro, aunque irónicamente
él siempre fue el otro. Y a todo esto me pregunto: ¿Cuánto faltará para
terminar el invierno?
Son las mil de la mañana y su penetrante e impertinente
mirada invade ahora mi habitación en el lugar donde precisamente antes salía el
sol, que ahora pareciera no existir.
Terminamos de coger y yo ni siquiera empecé a sentirme bien.
Me florece la culpa, me florece la evasión. Me florece todo aquello que me juré
cortar de raíz. Él está contento como quien dice “la felicidad del ignorante”.
Me invita un cigarrillo que no acepto… Otra mentira, muero por un cigarrillo,
pero tengo que terminar con esto, tengo que por lo menos intentar decirle la
verdad.
Afuera, el viento sopla fuerte, no existe un alma capaz de
soportar una charla de esquina sin tiritar o desear el confort del hogar. Una
noche sin que una estrella salga a escena y una calle sin el menor ruido
habitual. Debe ser por eso que el estallido se escuchó más allá de los límites
de la verdad: Le había roto el corazón.
Cuando alguien rompe un corazón, toda moral y buenas
costumbres quedan desplazados para darle paso al instinto más violento y
horrible que el hombre puede conocer: El desprecio.
Fueron varios minutos de gritos y confusión, de dolor
expuesto y de suma violencia e incorrección verbal. Verlo así era ver al odio
en primera persona. Sus confusas palabras se mezclaban con saliva y una furia a
tamaño escala, hicieron despertar a casi todo el barrio.
Yo no sabía qué hacer, pero dentro de ese manicomio al que
llamo hogar, en ese instante sentí alivio por mi misma. Algo así como una
felicitación del alma por mi valiente decisión. Creo que él nunca lo logró
percibirlo de esa manera.
Tomó sus cosas y se perdió en la noche. Me deseó algo peor
que la misma muerte: no me deseó absolutamente nada.
Me levanté de la cama, fui a la cocina, me prendí un
cigarrillo y contemplé el silencio que rodeaba mi casa después del huracán.
Todavía falta mucho para el verano, pensé. Pero a partir de
ahora, cualquier noche voy a poder ver salir el sol.
jueves, 26 de diciembre de 2013
Una chica con un tatuaje de Los Ramones
Una chica con un
tatuaje de Los Ramones
Por Juan Varela
Varelópolis. Mayo/Noviembre/Diciembre 2013
Corrector: Leandro Tirel
No tenía los ojos brillosos y llenos de furia de la Joan Jett de los años
setenta, ni la boca roja y punzante de Brondy Dalle en tiempos de The
Distillers. Tampoco la audacia y sensualidad de Deborah Harry en el instante en
que Blondie se transformó en un grupo pop. De hecho, tampoco acusaba tener el
desparpajo, ni la locura de Nancy Spungen cuando aun salía con un tal Sid
Vicious antes de él la matara.
Pero, a pesar de todos sus defectos, era una chica punk. Una
chica que parecía haber salido de un cuento de reviente, sexo y rock and roll
en el CBGB de New York.
Había algo en su sola presencia que me daba a entender que
no era igual a cualquier otra. En otras palabras, creí que era una chica
demasiado linda para ser punk, pero demasiado real para no serlo.
La oscuridad del antro donde nos encontrábamos hacia juego
con su remera cortada y gastada de los Misftis con la leyenda: “die die my darling”, como
si esa expresión de deseo fuera un presagio o una advertencia a todos los que
se le acercaban hablar. Y no eran pocos, porque claro, en este antro si había
algo que sobraba eran las cosas feas.
Feo
sonido, feos baños, fea barra, fea cerveza caliente. La lista era interminable,
tanto como los hombres que se le acercaban.
Unas
lindas piernas enrolladas en un apretado chupín color azul oscuro, donde
sobresalía un cinturón de tachas algo gastadas y unas obvias zapatillas de lona,
adornaban a lo más lindo entre tantas cosas feas que pude ver en toda la noche.
Más oscuro quizás era su pelo con un prominente flequillo hecho a mano y con un
pañuelo tipo bandana que le daba vuelta la cabeza.
Podría
aparentar ser una chica punk, pero también podría ser una chica Pin Up como
Katy Perry o algún retrato del pintor Alberto Vargas y Chávez. Pero lo que más
me cautivo fue un tatuaje de colores oscuros en su omóplato, de espaldas, como
si quisiera que todos sepamos que ella es punk por delante y por detrás.
El
tatuaje no era otro que el escudo de los Ramones. Aquella obra de arte creada
por Arturo Vega, el quinto Ramone, que parodiaba del símbolo de los Estados
Unidos con el águila sosteniendo un bate de baseball y una hoja de muérdago con
una cinta sujeta del pico del animal con la consigna: “Look out Below” (mirar por debajo).
Allí se podía divisar, alrededor
del águila, la primera formación del grupo: Johnny, Joey, Dee Dee y Tommy. Este
escudo con el tiempo iría mutando a través del ingreso y partida de algunos integrantes
y algún que otro detalle más.
Volviendo a la formación
original, aquella grabó los primeros discos y sacó los temas más importantes de
toda su historia. Una formación que nunca vino a la Argentina , pero que bien
hubiera valido la pena tener sobre la piel. Ella sí sabía lo que tenía tatuado.
La noche seguía su curso y yo
veía sorprendido la fila de hombres que pretendían tener algo con ella. Rubios,
morochos, altos, bajos. Era como un gran desfile de gente fea queriéndose
quedar con la linda del antro. Pero así como llegaban se iban. Ella los
rechazaba solamente con una mirada, con un solo gesto, como una verdadera
despachante de punks… Die die my darling.
A todos sus pretendientes los
identificaba solamente con verles la remera rockera de turno. Los había de
Ramones, 2 minutos, The Clash, Flema, Sex Pistols, La Polla , alguna perlita de los
Dammet o los Stooges y alguna que otra banda desconocida, pero no importaba su
remera, solamente era cuestión de segundos para que los corriera de la vista de
inmediato. Quizás ella sabía que era, por lejos, la más linda.
La música sonaba y ella movía la
cabeza y los pies como entendiendo lo que estaba escuchando, hasta inclusive
modulaba alguna de las canciones. Pero cuando sonaban Los Ramones ella se
convertía. Alzaba los brazos, bailaba, se movía y sobre todo lo disfrutaba.
Yo no podía dejar de verla. Realmente
me gustaba mucho, pero si me acercara seguramente correría la misma suerte que
los demás. A diferencia de mis contrincantes, yo no tenía una remera rockera
para chapear, ni cosas rotas, ni cresta, ni aros. Ni siquiera parecía un punk.
Podría venderme, pensaba, como el exponente del “punk is dead” y quizás
funcionaría… No lo sé.
Todo transcurría de igual manera
y luego de un par de tragos encima se me ocurrió una idea con la cual acercarme
y poder llevarme el gran premio a casa.
Ella seguía tomando su cerveza y
bailando sola como si nadie alrededor le interesara. En un instante saca un
cigarrillo y yo me arrimo rápidamente para prendérselo. Me mira con desprecio,
como queriendo hacerme notar que lo que acababa de hacer no era un gesto de
caballerosidad, si no un acto oportunista para poder acercarme a ella.
- Que lindo tatuaje que tenes.
Para mí esa fue la mejor formación de Ramones
La punky me mira raro, como no
entendiendo la situación en la cual la acabo de meter. Quizás pensó que teniendo
la posibilidad de mirarle el culo o las tetas yo me fuera a fijar en un tatuaje
totalmente trillado y reiterativo en el ambiente del Punk Rock.
Sutil pero amistosa, me brinda un
gracias y una pequeña oportunidad para ver hasta donde puedo llegar con los
cumplidos.
- En serio, fue la mejor
formación de Ramones, mirá
En ese momento saco por debajo de
mi remera un colgante con una medalla del logo de Ramones exactamente igual al
de su tatuaje con el Johnny, Joey, Dee Dee y Tommy pero en versión miniatura de
color blanco con letras plateadas.
- Que copado - Me responde sin darle mayor importancia.
- ¿Cómo te llamás? - Le retruco.
- Judy.
“Judy” ¿De Judith? ¡No! “Judy” de ¡Judy is a Punk! El tercer track del primer disco de Ramones de 1976
con la primera formación, la misma del tatuaje y de la medalla.
Era una obviedad, pensé. Pero era
una obviedad bastante planeada. Se podría hacer llamar Shenna de “Shenna is a
punk rocker”. “Ramona” o algo un poco más desentonado como “Caro Ramone”. Pero
se llamaba Judy y eso me fascinaba aun más, porque fue la primera canción en
autoproclamar a una chica como punk. Aunque en realidad la letra diga que “Jackie is a punk Judy is a runt” (Jackie es la punk y Judy la callejera). Pero a la mierda con eso. Si la canción
se llama “Judy is a punk” ¡Ella era la punk!
La miré sonriendo
mientras ella seguía en la suya, yo quería seguir preguntando. Creía que le
había entrado en gracia… Pero fue todo lo contrario. No me preguntó ni mi
nombre ni me invitó a garchar. Terminó el cigarrillo, lo tiró al piso, me
escupió el humo y me dijo:
- Chau…
- ¿Chau? Pero si
estamos…
Fue un instante,
cuando su bello rostro inerte y carente de emoción se desfiguró con una gran
sonrisa al ver a un conocido ¿El novio? No, peor…
La chica punk me
apartó del camino y salió corriendo a los brazos de… ¿Otra chica? ¡Si! ¡Otra
chica! Se dieron un fuerte abrazo y un beso tan largo, eterno y excitante, como
si fuera lo último que harían en sus vidas. Todo eso, ante las miradas atónitas
de todos mis contrincantes y la mía también por supuesto.
A mi chica punk…
A mi chica punk le gustaban las mujeres. Ahí mismo lo entendí todo. Entendí a
mis rivales, la entendí a ella y entendí su remera… “Muere, muere mi querida…” Nada
más romántico.
Aunque la
sorpresa del final me dejó un poco más tranquilo, no dejé de sentirme rechazado.
Duré menos que un tema de Ramones en vivo. La había perdido. En esos breves
segundos fui un nombre más en su lista de hombres de la noche.
Solamente me
quedó contemplar por última vez su tatuaje de 73 estrellas, 12 flechas, 1
águila, 38 plumas y 21 letras. Además de esa incorrección, esa falta de interés
por el resto y haciendo solamente lo que le importara sin pensar en los demás…
Sinceramente era una chica muy punk… Hey ho let´s go
Dedicado a la memoria de Arturo Vega (1948 –
2013)
martes, 18 de junio de 2013
Palabras de junio...
VERTE
Junio 2013
Algunas veces quisiera que desaparezcas.
Solo quisiera que seas un momento en el día, un instante en
el cual pensarte, pero no imaginarte.
Porque imaginarte sería verme tan frágil y asustado.
Tan inseguro y abrumado.
Algunas veces quisiera que desaparezcas.
Para empezar a verte y así poder empezar a verme…
LO HARÍA
Junio 2013
Si pudiera decirte quien soy te lo diría.
Si pudiera esconderme en el árbol más alto o en el mar más
profundo no dudaría.
Si pudiera hacerte desaparecer por un instante, ni lo
pensaría…
Si pudiera seguir creyendo seguiría caminando entre las
vías,
si esta noche me encuentra pensando simplemente que haría,
sin esperar nada a cambio, solamente una salida. Simplemente lo haría.
ALIMENTAR EL DESEO
Junio de 2013
Hablarle a la ausencia, abrazar al silencio
ahuyentar el pasado, reírme del presente
brindar con lo desconocido, tentar a la suerte
desplegar velas, ajustar sueños, vivir del olvido.
Pensar una canción, medigarle a la frustración, alcanzar el
vagón
demandar al tiempo que me dejó esta sensación de confusión
nadar entre los recuerdos sin mojarme.
Alimentar el deseo.
sábado, 27 de abril de 2013
Universo
Universo - Febrero 2013
Había algo en sus ojos capaz de traspasar cualquier palabra que pudiera decir.
Fue un momento en el cual me sentí atomizado, eclipsado, no por su presencia, si no por su sola mirada. Ella escondía un universo en esos dos pequeños redondeles con pupilas que hacía que mis nervios se calmaran y mi corazón latiera con más velocidad a cada momento.
Había algo allí: Un futuro, una visión, un algo y yo lo podía ver, lo podía admirar y aun así me daba miedo saberlo todo.
Porque todo lo que había en su interior no me pertenecía, pero quería formar parte, ser uno en sus ojos para poder ver lo que ella veía, para mirar su universo aunque sea por un instante. Ese instante en el cual me ví tan lejos y tan cerca de la vez.
Juan.-
lunes, 4 de febrero de 2013
El odio que me dejó el amor de Carolina (Pánico y locura en la red social)
Me juré a mi mismo nunca hacerlo, jamás, aunque mi vida
dependiera de esa transcendental decisión. Sin embargo lo hice por dos simples
razones: La primera porque no juro muy seguido siendo un ateo tirando a
agnóstico y la segunda… Porque soy un pelotudo.
Mi vida con Carolina no dejó más que el sucio y frágil
recuerdo de nuestra separación. A lo largo de casi dos años de relación, el
momento que más viva la sentí fue cuando me pidió, de una manera poco elegante,
que nos dejáramos de ver. Dejándome cálidas y apasionantes frases como: “Sos un
egoísta” “Siempre pensas en vos mismo” y la mejor de todas: “Vos siempre ves el
árbol pero nunca el bosque” Y claro, como mierda voy a ver el bosque si vivo
rodeado de edificios y pavimento. En ese momento pensé que ella estaba loca y
yo me sentía, por primera vez, un pelotudo.
El tiempo pasó y estuve mucho mejor, pero todavía había algo
que tenía que saber. Una duda… Esa duda que me juré a mi mismo nunca resolverla.
Me encontraba en una encrucijada, en un callejón sin salida, en un… En fin,
tenía que saberlo. Entonces en ese momento tomé mi computadora, me prendí un
cigarrillo, rompí mi promesa y entré a Facebook.
No tenía ninguna notificación, ningún mensaje ni nadie que
quisiera ser mi amigo en ese momento. Estaba limpio. En el muro general no
aparecía nada interesante, tampoco me importaba, entonces sin más preámbulos
busqué su nombre en la barra de “Buscar personas, lugares, cosas”. Estaba
dispuesto a dar el primer paso.
Tecleé textualmente “Carolina Sztajnszrajber”. Si, ese era su apellido, extraño si los hay.
Ni siquiera en nuestro mejor momento supe si quiera pronunciarlo, menos
escribirlo. Recién al año pude decirlo correctamente y lo escribí a la
perfección dos meses antes de que me deje ¿Curioso no? La vida es buena pero
injusta.
La puta madre, no
estaba. Se que tenía, porque alguna vez fui “su amigo” pero luego de romper
nuestra relación también rompió “nuestra amistad” en la red social.
¿Por qué carajo
no me aparecía? Los únicos Sztajnszrajber de la lista eran Nicolás, Eduardo y
María. Primos y hermana respectivamente. Además de un grupo llamado “Los
Sztajnszrajber del mundo” que tenia un par de afiliados, pero el nombre de Carolina
también brillaba por su ausencia.
¿Se habría
borrado del Facebook? Siempre me decía que no le daba mucha bola a esas cosas,
que entraba de vez en cuando para buscar amigos y compañeros que hace
doscientos años que no veía para preguntarles que fue de sus vidas y luego
nada. Ver fotos de sus amigas y poner mensajes de poco vuelo en los cumpleaños
de sus contactos que jamás en la vida dió para llamarlos. Básicamente hacía lo que todos hacemos
cuando entramos a Facebook.
No me rendí
fácilmente. Pensé otra estrategia. Entrar por la hermana, María. En una de esas
podría funcionar.
Entré al Facebook
de María que nunca fue mi amiga pero sin embargo tenía sus fotos, su
información, su mapa, sus “me gusta” abierto para todo el público, inclusive
para mí. Una a favor.
María era más
chica que Carolina. En dos años no la vi muchas veces pero Caro siempre me
habló de ella preocupada porque estaba por dejar de ser una niña para
convertirse en una adolescente rebelde sin causa y bien boluda. Empezaba una
nueva etapa en su vida: Las salidas, el escabio, el sexo. María le preguntaba
sobre las pastillas anticonceptivas y Carolina pareciera que le agarraba un
ACV. Yo siempre me reía, simplemente porque nunca supe bien que decir al
respecto.
No me detuve
mucho a ver sus fotos y esas cosas porque no daba, además me sentía un
pedófilo. Todavía era una pendeja y yo me cogía a su hermana, no daba. Preferí
pasar a los amigos y nuevamente volver a teclear “Carolina Sztajnszrajber” ¿Y
que pasó? ¡Apareció! ¡Qué hija de puta! Bien escondida estaba ¿Se cortó el
nombre? ¿Por qué aparece como Caro Sztajnszrajber? Todas estas respuestas y
mucho más en el renglón de abajo.
Dicen que las
mujeres cuando se divorcian sufren un cambio radical y estético para estar más
lindas, renovadas, etc, etc ¿Podría ser Carolina un claro ejemplo de esto o la
excepción que confirma la regla? Quizás me podría encontrar con una ex novia
dejada, fea, triste y angustiada… Sería un alivio para mí. Pero también me
puedo encontrar con una ex novia que esté más buena que encontrarme dos
millones de dólares en la calle.
Lo estaría a
punto de averiguar. Estaría solamente a un clic de traspasar un límite del cual
quizás no pueda volver jamás ¿Estaría dispuesto? Ya fue…
Como era de
esperar el Facebook de Carolina, a diferencia del de su hermana, estaba casi
todo cerrado con llaves. Su muro, información, sus me gusta, fotos. No había
nada, solamente su foto de perfil y el de la portada (Esa que es gigante que
aparece como un telón detrás de la foto de perfil). No cambió nada. La foto era
la misma de cuando era mi amiga en la red social y la portada era un cuadro
Picasso que siempre le gustó. Nada nuevo, lo único que cambió en este tiempo
fue el nombre, que en realidad se lo acortó, igual le quedaba bien.
Un poco más
relajado al haberme sacado la mochila de la duda, me prendí otro cigarrillo y
empecé a cliquear su página sabiendo que no podía entrar a ningún lugar y eso
me hacía sentir muy bien porque no hay nada peor que la verdad revelada, pero
lamentablemente para mi esta verdad iba a dar la cara.
En un rapto de
idiotez propia pongo la puta flechita del mouse sobre la foto de perfil de
Carolina y por arte de magia se abre. No fue para tanto, solamente maximicé la
foto que ya conocía y que nunca cambió… ¿No fue para tanto?
Al costado
izquierdo de la foto de perfil agrandada encontré para mi sorpresa un “me
gusta” de una persona… De un hombre… ¡De un flaco! Nunca antes lo había visto.
Inclusive nadie, ni siquiera yo le había puesto en su momento un me gusta a esa
foto… Este era el primero. No tenía la fecha, solamente un nombre: Fede Schvarztein.
Prendí otro
cigarrillo y me dije a mi mismo: ¿Quién es este naipe? ¿Será algo de Carolina?
Seguido a ¿Estaré dispuesto a traspasar otro límite al cual quizás no pueda
volver? Nuevamente entré en la duda.
Dos segundos
después me dijo otra vez a mi mismo, “Ya que hice treinta, hagamos treinta y
uno” Le di clic y entré al fascinante mundo de la especulación y el morbo de la
mano de un tal Fede Schvarztein.
Era un tipo, eso
era algo obvio y no porque lo dijera su información completísima. Su foto de
perfil era un primer plano de su cara con sonrisa de forro. Y ahora que hice
treinta y uno, hasta los cien no paraba.
También tenía el
perfil abierto para que cualquier pelotudo como yo lo viera. A ver…
Información: Hombre, nacido el 13 de julio pero no dice el año (seguramente
porque está hecho mierda) estudió en la Universidad de Cine… Perfecto, estaba en presencia
de un ridículo cineasta cool que seguramente hacía cortos que a nadie le
interesan porque son una mierda inentendibles y que su único futuro posible
será perder el resto de su vida laburando en una oficina de traje porque la
vocación se le fue a la mierda por querer ser un “artista”.
Me agité, me
levanté, fui a la cocina, me prendí un cigarrillo y me traté de tranquilizar.
Le di dos pitadas y volví a sentarme frente a la computadora. Tenía que seguir.
¿Puede Fede
Schvarztein estar curtíendose a mi Caro Sztajnszrajber? Hasta los nombren daban
para eso: “Sztajnszrajber y Schavarztein la historia del garche del nunca
acabar” ¿Puede que estén garchando o quizás sean pareja o peor aun… Matrimonio?
Me estaba complicando demasiado, quizás sean solo amigos que se conocieron en
unos de sus grupos de Facebook onda “Tengo el apellido más indescifrable del
mundo” o “Nadie en la puta vida pudo escribir mi apellido” Cualquier cosa podía
ser posible.
¿¿1763 fotos?? ¿Puede
alguien en esta vida haberse sacado 1763 fotos? Quizás este naipe sea el
primero.
A lo largo de
diez minutos recorrí 567 de sus fotos y no aparecía Carolina. Me fijé en sus
álbumes y por suerte no encontré más que cosas trilladas onda: “En rodaje” “En
Europa” “Summer” “Soy forro de mierda que me hago el cool a pesar de tener esta
cara de tarado” Ese último no lo encontré, una lástima
No contento con
pasearme por la vida de este pobre infeliz vuelvo a su muro y pongo “ctrl f” y
busco, otra vez, el nombre de Caro.
Carajo, aparece
unas tres veces. La primera es un me gusta en una foto de perfil. Supuse que se
habrán devuelto gentilezas por ponerle un me gusta a la foto de ella. Nada del
otro mundo.
La segunda fue un
comentario de un video que publicó hace por lo menos un mes ¿¡Un video de Emir
Kusturica llamado Prnavor!? ¿Qué mierda quiere decir Prnavor? “Me encanta esta
canción” le puso… A lo que él le contestó en el comentario de abajo: “Me
encanta que te encante” ¡¡La concha de tu madre, le estaba tirando onda y por
Facebook!! Y claro, si es un director de cine, es obvio que le va a encantar la
música de Kusturica por más que sea pura mierda.
Mi pulso cardíaco
se aceleró considerablemente y no contento con esto me fijo la tercera vez
donde aparece el nombre de MI chica…
“Lindo, la pasé
re bien con vos”. En ese momento me desbasté. Le dijo que la pasa re bien con
él, a este pedazo de hijo de puta… La foto era él sosteniendo una cámara y
poniendo otra sonrisa de forro con el comentario al pie de: “Terminamos el
rodaje, que bien me siento”
Que mal me sentí.
Ahí me di cuenta que tenía alma, que tenía sentimientos, que tenia todas esas
cosas que por años las había evitado. Este momento reflotó todo.
Carolina había
rehecho su vida y lo único que hice yo fue maldecir a un pibe todo el día. Me
sentía desbastado, casi a punto de llorar más por el odio que por el amor que
no fue. Me sentí un pelotudo, pero esta vez con todas las letras, por desobedecerme,
por traspasar límites, por haber sido advertido y sin embargo lo hice y acá
estaban las consecuencias… Me prendí el decimonoveno cigarrillo, me apoyé sobre
la ventana que daba a la calle de mi casa y me puse a observar la nada misma. Segundos
después me di cuenta de cuantos árboles tenía alrededor.
Fin.
Diciembre 2012
miércoles, 25 de julio de 2012
Textos del cajón (Volumen 1)
Crecer
creyendo
Junio 2006
Creer en lo increíble o crecer sin creer,
crecer en la guerra y creer en la paz,
creer sin fe o rezar sin crecer,
crecer en las vías o creer en un tren.
Creer en los milagros o crecer siendo fiel
crecer siendo yo o creer ser otro
crecer creyendo o ser alguien que creo no ser.
Enrarecido
Agosto 2007
Sueños eres al fin
y sin el nudo de los días
te perderás en la orilla
sin fieles y muerta la
sonrisa
que te lleve a tu medida
las flores que desangran la
herida
sin odio pero con melancolía
desarmar el alma, trepar por
la cornisa.
Sueños eres en vigilia
pacto de anestesia entre
huidas
del mundo atrapado
mediando con la rutina
¿Al fin sos lo que querías?
no hay palabras si no hay
osadía
no hay pretextos ni muertes
ni mentiras
solo sueños y la razón
enrarecida.
Pájaros y marionetas
Noviembre 2007
Si todo el tiempo usado,
perdido
si los minutos gastados,
regalados
los momentos mas
inapropiados, olvidados
pájaros y marionetas conviven
a la fuerza
libre pero atrapado,
custodiado
soluciones mágicas,
esporádicas
las noticias mas confidenciales,
exactas
pájaros y marionetas, cabos
sueltos
conviviendo con la espera.
jueves, 31 de mayo de 2012
La concepción de la soledad
La
soledad es una palabra bastante abarcativa. Soledad es un nombre (Pastorutti,
Fandiño, Villamil). Soledad es un sentimiento y además un estado subjetivo
entre tantas otras cosas.
En
el principio del mundo, Dios creó a Eva porque Adán se lo pidió para no
quedarse solo en el paraíso. Entendemos entonces que el primer hombre que habitó el planeta
ya entendía a la soledad como falencia.
Muchas
años después, los monjes de ciertas congregaciones como “Los cartujos”. Orden
contemplativa de la iglesia católica fundada por San Bruno en el año 1084, entienden
a la soledad como la búsqueda de Dios “La soledad interior o la soledad del
corazón”.
La
gran mayoría de las personas entendemos a la soledad como lo interpretó Adan: Como
una falencia, una falta, como la falta de una pareja, de amigos, familia, de
alguien que no nos haga sentir esa soledad como un mal sentimiento. Eso quizás
sucede porque culturalmente nadie nos enseñó que la soledad también es una
opción. Nadie nos enseña a estar solos porque la gran mayoría de nosotros hemos
crecido y vivido en comunidad y lo que es peor, la propia sociedad nos hace
entender que eso está mal.
Entonces
es también una decisión. Es algo voluntario ¿Pero que sucede cuando esa opción
en algún momento de nuestras vidas se vuelve difícil de llevar adelante?
Aristóteles
decía que para vivir en soledad hay que ser o un animal o un Dios.
En
cambio la soledad para el artista ha sido desde siempre muy productiva en cualquier
rama del arte.
La
soledad y el desamor han sido grandes influencias y fuentes de inspiración y
creatividad en el arte porque ¿Cuántas canciones de desamor y soledad se pueden
escribir estando enamorado y felizmente en pareja? Ninguna. Porque las grandes
canciones de corazones rotos se han escrito cuando se ha tomado a la soledad,
no como una opción, si no como un sentimiento. Un sentimiento de mierda.
Estar
solo es malo porque todos queremos ser queridos y aceptados a nuestra manera.
Todos buscamos al compañero o la compañera. Todos buscamos un grupo de pertenencia
para no sentirnos tan solos en un mundo rodeado de tantos desconocidos.
Hasta
las acciones del individuo cambian cuando son acompañadas, por ejemplo: Si uno
escribe un libro en solitario es el autor, ahora si lo escribe con otro es el
co autor. Si uno se mata se considera como suicidio y si uno se mata con la
ayuda de otro se lo considera suicido asistido y así la lista de acciones son
interminables.
La
soledad como sentimiento de falta por momentos se hace muy difícil. Y mucha
gente hace lo que sea para no experimentarlo por miedo, por no poder hacerle frente, porque enfrentarse a la soledad es convivir con uno mismo y eso a
veces también es terrible.
Las
personas muchas veces se juntan con otras más por necesidad que por propia
decisión justamente para escaparse de ellos mismos y sus fantasmas que no son
más que sus propias fantasías.
El
amor correspondido hacia la otra persona mata la soledad, aunque también mata
derechos individuales y crea dependencia. Muchas veces sana, muchas veces
enferma dependencia.
No
nos sentimos tan solos cuando entendemos a la soledad como una elección propia,
voluntaria. Aunque muchos encontremos a esta soledad de manera involuntaria.
Porque
tarde o temprano nuestras propias elecciones nos llevarán por donde nuestras
decisiones lo digan.
Mientras
tanto, habrá que seguir conviviendo… Con uno mismo
Abril
2012
jueves, 24 de mayo de 2012
Palabras para un indeciso
Fue un sábado a la noche o mejor dicho un domingo a la
madrugada cuando me decidí a escribirle. Realmente no sabía que decirle ni
como, ni que palabras usar. Solamente me impulsó el deseo o quizás la necesidad
de hacerlo.
Me quedé mirando el teclado un largo rato a ver si salía
algo. Miraba la hoja en blanco y el cursor titilando como esperando que haga
algo, por lo menos que reaccione.
No me salía nada.
Tome mi cabeza entre mis manos y mire al techo, también
blanco, esperando que venga mágicamente alguna idea hacia mí que valiera la
pena ser escrita. Pero tampoco sucedió.
Los minutos pasabas y ya no sabía que hacer. Me frotaba la
barba, me cepillaba el pelo con las manos y volvía a ver la hoja en blanco, el
teclado y el techo pero no pasaba nada. Era evidente que en ese momento no
había nada que decir.
“¿Por qué?”
Sin darme cuenta había escrito eso. Fue un instante, sin
pensarlo. No fue una boludez de momento ni una asociación, fue un impulso, una
reacción. Un gran primer paso.
Me sentía más relajado porque había superado el terror de la
hoja en blanco aunque ese ¿Por qué? estaba muy vacío. Era algo extraño, mezclado
con minimalismo. Era absurdo porque no sabía, justamente, porque carajo lo
había escrito.
En ese momento me levanté para estirar las piernas, fui a la
cocina, prendí un cigarrillo y me quedé mirando por la ventana. Al rato volví y
esa pregunta seguía estando allí, inerte en la hoja ahora casi en blanco junto al
cursor titilando esperando que me siente y le de algún motivo de cómo seguir
esta historia.
Pasando los minutos y todo seguía igual. Ya no
sabía que más le podía escribir ¿Y si justamente eso era lo único que le tenía
para decir? No parecía justo después de tantos años caerle con este muerto en forma
de pregunta. Pero aunque pareciera extraño, a medida que fue pasando el tiempo
no me disgustaba la idea de hacerlo, porque en definitiva no tenía más nada que
eso. Lo que pudiera llegar a escribir después de ese porque sería relleno,
papel picado, estupideces para justificar esa enorme pregunta.
Entonces me di cuenta que ya tenia el problema resuelto
porque había encontrado las ganas y las palabras para hacerlo aunque fueran dos
de tres letras cada una metidas entre dos signos de pregunta y un acento. Era
ideal y a la vez absurdo, pero tranquilizador.
Me quedé otro buen rato contemplando la genialidad que había
escrito. Me sentía grande, me sentía muy feliz y todo por muy poco. Me sentí
grande porque no tuve la necesidad de justificarme ni hacerme el intelectual
barato escribiendo hojas y hojas con palabras difíciles que no van a ningún
lado.
Me sentí feliz porque no tuve que justificarme. Porque hasta
el día de hoy sigo pensando igual que aquella vez y si lo tuviera que volver
hacer lo haría sin dudarlo, aunque esa decisión me llevara, como aquella vez, a
estar días y noches enteras haciéndome la misma pregunta: ¿Por qué?
Fin
Juan.-
Mayo 2012.
martes, 15 de mayo de 2012
La mala memoria
Un buen día me levanté con una extraña sensación. No fue algo
perturbador, era simplemente extraño. Recordé que había olvidado algo.
Ese día me levante con la extraña sensación de que me había
olvidado de sus ojos.
Sus ojos eran muy difíciles de olvidar y más de la noche a
la mañana porque iluminaban, porque eran inolvidables, pero por más raro que me
haya parecido, así fue.
Estuve todo el día tratando de acordármelos, mirando en los
ojos de otras personas pero aun si por más que lo intentaba más en vano era mi
esfuerzo.
No le di demasiada importancia y esa noche al volver a casa me
dormí creyendo que los volvería a recordar.
Al día siguiente la misma extraña sensación. Pero no solo me
di cuenta en aquel instante que efectivamente me había olvidado por completo de
sus ojos, si no que también me había olvidado de su boca. Por consecuencia
tampoco recordaba su voz ¡Me olvidé de su voz! Exclamé aquella mañana en mi
habitación.
Todo era confusión. Lo que ayer creí un simple olvido, ahora
me hacía asustar bastante.
Al otro día lo mismo: Me olvidé de su cara por completo.
Recién en ese momento me angustié mucho, mis manos temblaban, me agarraba la
cabeza, traspiraba, me sentía sumamente perturbado, buscaba una respuesta
urgente, una explicación ante tanto desconcierto.
A partir de allí fui a ver a médicos, psicólogos, psiquiatras,
videntes, mentalistas, pero nadie me supo explicar lo que pasaba. Llegué a
pensar que no existía nadie en este mundo que me pudiera decir lo que ocurría.
Por supuesto las noches siguientes no quería dormir, no
quería seguir olvidando, me aferraba al recuerdo más inútil y absurdo pero
siempre terminaba rindiéndome ante el sueño y a la mañana siguiente era lo
mismo. Corría hacia el baño, me mirarme al espejo y me daba cuenta que había
olvidado algo más. Ni su nombre recordaba.
El dolor ya era insoportable.
Y así pasaron los días, semanas y meses. Cada amanecer era
un recuerdo menos desde los más importantes hasta los menos urgentes, desde un
primer beso hasta la uña de un pie y así la lista olvidos continuaba.
Resignado de tanta angustia y confusión un día dejé de
sentirme mal al punto de no importarme y aun así todos los días era algo menos
que recordar.
Hasta que un buen día me levanté sin esa extraña sensación. Me
sentía nuevo, me sentía inexplicablemente bien. Lo que tanto deseaba recordar
ya ni sabía lo que era.
Esa mañana fui al baño, me cambié, desayuné, agarré las
llaves y salí de casa como todos los días. Prendí un cigarrillo y caminé unas
cuentas cuadras pensando en nada, simplemente caminando y mirando todos ojos,
todas las sonrisas, todo aquello que valga la pena guardar y recordar.
Ese buen día había aprendido a olvidar.
Fin
Juan.-
Mayo de 2012
domingo, 22 de abril de 2012
Mi top 10 del bordolino (Las diez más fabulosas canciones de El Bordo)
Baila, baila, baila, rock and roll, El Bordo baila su Rock and roll...
A disfrutar!
Juan.-
01- A mi favor - Un grito
en el viento (2004)
02- El regreso - Yacanto
(2007)
03- Quiero ver – Un grito
en el viento (2004)
04- Siento (el cielo va a
brillar) – Historias perdidas (2010)
05- En la vereda – En la
vereda de enfrente (2006)
06- Los perdidos -
Carnaval de las heridas (2002)
07- ¿A dónde vas? –
Historias perdidas (2010)
08- De vuelta al juego -
Un grito en el viento (2004)
09- Dejar caer el sol –
Yacanto (2007)
10- Escupiendo verdades –
Carnaval de las heridas (2002)
miércoles, 18 de abril de 2012
Mi top 10 del más grande punk Alemán (Las diez más fabulosas canciones de Die Toten Hosen)
A 30 años del nacimiento de los Die Toten Hosen va este pequeño homenaje compartiendo diez de sus más grandes canciones
Abrazos, besos y sean felices!
Juan.-
1- Bonnie und Clyde - Opium fürs Volk (1996)
2- Schönen gruß auf
wiedersehen - Auf dem Kreuzzug ins Glück – 125 Jahre Die
Toten Hosen (1990)
3- Hier kommt Alex
- Ein kleines bisschen Horrorschau (1988)
4- Wünsch Dir was -
Kauf MICH ! (1993)
5- Cokane in my
brain - Auswärtsspiel (2002)
7- Alles aus Liebe- Kauf
MICH ! (1993)
8- Auswärtsspiel –
Auswärtsspiel (2002)
9- Viva la Revolution- Opium fürs volk (1996)
10- You´ll never
walk alone
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